Análisis. SAD sí o SAD no: dirigentes enfrentados y una salida que necesita diálogo
Hace años que existen distintas formas de inversión y gerenciamiento en el fútbol argentino.
Columna
El profesor Guido Pérez, de los gimnasios M40, analizó en Estadio 3 cómo la preparación física, la alimentación y las características individuales influyen en el rendimiento de los futbolistas.
28/10/2026 | 22:58
FOTO: Giuliano Simeone durante el último entrenamiento de la Selección argentina.
AUDIO: La columna del profe Guido Rodríguez en Estadio 3 por Cadena 3 Rosario.
La evolución del juego modificó el perfil físico de los futbolistas. La altura, la masa muscular, la velocidad y la composición corporal adquirieron un papel cada vez más importante, aunque la técnica y las características individuales siguen marcando diferencias.
En su columna del programa Estadio 3, por Cadena 3 Rosario, el profesor Guido Pérez, profesional de la preparación física y referente de los gimnasios M40 de Rosario, analizó cómo cambiaron las características físicas de los futbolistas y las exigencias de cada posición.
«El biotipo físico tiene que ver con las características que tiene cada jugador según el puesto que ocupa», explicó Pérez, quien diferenció ese concepto del somatotipo, una clasificación que permite describir la constitución corporal a partir de mediciones antropométricas.
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Hace años que existen distintas formas de inversión y gerenciamiento en el fútbol argentino.
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Durante décadas, las características físicas permitían identificar con relativa facilidad la función de cada futbolista. Los laterales solían ser bajos y rápidos, los volantes centrales tenían una contextura más robusta, los defensores centrales se destacaban por su altura y los delanteros de área eran generalmente grandes y fuertes. Ese esquema fue cambiando, especialmente desde la década de 1990, cuando la estatura comenzó a ganar protagonismo entre arqueros y defensores.
«Hoy el biotipo físico para cada puesto fue mutando mucho», señaló el preparador físico, al explicar que las posiciones son cada vez menos rígidas y que las exigencias del juego obligan a combinar distintas capacidades.
Pérez distinguió tres componentes tradicionales del somatotipo: el ectomórfico, asociado a una estructura delgada y longilínea; el mesomórfico, caracterizado por un mayor desarrollo muscular, y el endomórfico, relacionado con una mayor tendencia a acumular tejido adiposo.
Estas características no determinan por sí solas el rendimiento, pero ayudan a comprender las necesidades individuales de entrenamiento y alimentación. En el fútbol de alto nivel, mantener una composición corporal adecuada resulta fundamental.
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El preparador físico Guido Pérez habló en Cadena 3 sobre uno de los mitos más instalados en el deporte de alto rendimiento, alimentado en las últimas horas por una declaración de Franco Colapinto.
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«En el alto nivel nadie tiene sobrepeso», sostuvo Pérez, al remarcar la importancia del cuidado físico para competir al máximo nivel. La alimentación, el descanso y el seguimiento profesional forman parte de una preparación que va más allá del trabajo en el gimnasio.
La evolución táctica también modificó las demandas físicas. Los extremos y laterales deben realizar recorridos repetidos de alta intensidad, mientras que los volantes centrales necesitan sostener el esfuerzo durante todo el partido y los defensores combinar fuerza, velocidad y capacidad de reacción.
Por eso, Pérez cuestionó la idea de aplicar los mismos entrenamientos a todos los jugadores. «Los recorridos en la cancha no son los mismos», afirmó, y señaló que las cargas deberían adaptarse a las exigencias de cada posición.
La altura también representa una ventaja en determinados puestos, especialmente entre arqueros y centrales, por su incidencia en el juego aéreo y los duelos físicos. Sin embargo, existen excepciones: futbolistas de menor talla que compensan esa diferencia con técnica, velocidad, inteligencia táctica y capacidad de resolución.
Aunque ciertos perfiles físicos continúan ofreciendo ventajas, hoy las posiciones son menos rígidas. Los jugadores altos pueden desempeñarse en el mediocampo y los delanteros corpulentos pueden aportar recursos técnicos que antes no se asociaban necesariamente con su contextura.
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Y, como siempre, la pregunta que sobrevuela es la misma: ¿se trata de una mejora deportiva o de una solución a medida para clubes complicados?
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«Se ha trabajado tanto con la técnica que hoy los jugadores muestran capacidades para resolver cualquier situación», destacó Pérez.
La elección de un futbolista depende tanto de sus cualidades como de la propuesta del entrenador. Algunos sistemas requieren delanteros capaces de sostener la pelota y ganar duelos aéreos; otros privilegian atacantes veloces, móviles y con capacidad de presión. No existe un único modelo físico para todas las funciones.
La conclusión del especialista es que el fútbol dejó atrás buena parte de sus moldes tradicionales. La altura, la fuerza, la velocidad y la composición corporal siguen siendo factores relevantes, pero su importancia depende del puesto y del sistema de juego. En un deporte cada vez más específico, la clave está en combinar las condiciones naturales del futbolista con una preparación individualizada que le permita alcanzar su máximo rendimiento.
¿Qué modificó el perfil físico de los futbolistas? La evolución del juego, que ha hecho que la altura, la masa muscular, la velocidad y la composición corporal sean cada vez más importantes.
¿Quién analizó los cambios en las características físicas de los futbolistas? El profesor Guido Pérez, en su columna del programa Estadio 3 de Cadena 3 Rosario.
¿Cuándo comenzaron a cambiar las características físicas de los futbolistas? Desde la década de 1990, cuando la estatura ganó protagonismo entre arqueros y defensores.
¿Dónde se destaca la importancia de la composición corporal? En el fútbol de alto nivel, donde mantener una composición corporal adecuada es fundamental.
¿Por qué es importante adaptar los entrenamientos a cada jugador? Porque las exigencias físicas varían según la posición que ocupa cada jugador en el campo.
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