Torneo Clausura
05/09/2026 | 22:10 | Tras la salida de Sampaoli y la llegada de De Felippe, el equipo intenta recuperar un orden que se desarmó. Pero la expulsión de Galarza volvió a complicar todo y dejó a la vista el verdadero problema.
Gustavo Gutiérrez
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Me imagino a Omar De Felippe mirando sobre una mesa las piezas desperdigadas de un rompecabezas que tiene que unir. Tiene la responsabilidad de hacerlo. Lo que pasó con Talleres fue como un ventarrón que se llevó todo, levantó las piezas y las dejó tiradas por cualquier lado.
El efecto Sampaoli fue letal.
Sampaoli quiso poner la cama arriba del techo, el televisor adentro del baño y la heladera en el patio. Quiso que su equipo jugara de una determinada manera con jugadores que no estaban para esa forma de jugar.
Pero Sampaoli ya pasó y dejó los elementos de ese rompecabezas dispersos.
Y llegó De Felippe para darle un orden mínimo.
Por eso Talleres salió a sobrevivir el partido. A jugar juntito, cerca de su arquero, para que no lo atacaran, para que no le tiraran centros, para que no le convirtieran. Y parecía que iba a poder.
En la segunda parte de este guion escrito a las apuradas, con tachaduras y borrones, porque es lo que hay, el propio técnico había dicho en la previa que Talleres iba a jugar como pudiera jugar.
Y se animó en la mitad de la cancha. Se animó Galarza y se animó Sforza, mucho más allá de que Sforza está en una forma física que no está acorde con estos tiempos. Catalán también lo está, pero tiene una personalidad que parece superar su condición física y futbolística.
Sforza, a veces, puede y a veces no puede.
Talleres fue y encontró a Rick. Parecía que con esa diagonal iba a complicar a Herrera. Sacó provecho de un par de tiros libres, en uno de ellos la sacó Ibacache, y el equipo parecía plantarse en la mitad de la cancha.
Parecía que iba a poder con este San Lorenzo que tuvo una insinuación de Farías, pero después, nada más.
Fue el equipo que pasó por Córdoba. Fue el equipo al que Instituto pasó por encima. Un equipo que tiene poquito, casi nada. Fue el equipo al que a Pipo Gorosito echaron después de siete fechas.
Y Talleres parecía que iba a poder, al menos, plantarse en la cancha y empezar a unir las piezas de ese rompecabezas. De Felippe, con mucho esfuerzo, lo estaba logrando.
Hasta que apareció uno.
De Felippe dijo que quería apoyarse en los más grandes del plantel, en aquellos que tienen mayor rodaje. Y Galarza primero tiró la pelota ofuscado y le pegó un puntazo después de una falta que cobró Echenique. El árbitro le sacó amarilla.
Y en la segunda no tuvo mejor idea que ponerle la mano en la cara a Farías en la mitad de la cancha. Farías exageró, como corresponde en este fútbol argentino de simuladores, y Echenique le sacó la roja a Galarza.
Ahí empezó otro partido.
Es increíble que un jugador que tiene demasiada calidad pueda ser expulsado de esa manera. Primero por pegarle un puntazo a la pelota, ofuscado, y después por meterle la mano en la cara a otro jugador. Galarza se hizo echar.
Y se hizo echar porque esas dos reacciones no se corresponden con la capacidad que tiene para manejar la pelota. Pero dejó al equipo con uno menos. En ese rompecabezas que todavía no logra unir De Felippe, que llegó ayer o anteayer y que hizo lo que pudo con este equipo, Talleres se quedó con diez.
Y después fue al frente como pudo. Con Schott, con Catalán. Pero si en Talleres todos, absolutamente todos, no entienden de qué se trata, es complicado.
Lo acaba de decir la matemática: Talleres es el peor equipo del campeonato. Ahora, si todos no entienden qué se están jugando, Galarza incluido, es complicado. Es casi una misión imposible.
Hoy Talleres intentó sobrevivir y lo hizo más o menos bien. Después intentó jugar y también lo hizo más o menos bien. Estaba ahí, ahí, sin ser un dechado de virtudes.
Le puso freno a San Lorenzo, que también tiene demasiadas cuestiones por resolver. Pero después de la expulsión de Galarza, todo se hizo cuesta arriba. Talleres no pudo y Talleres no supo.
Porque si no entienden todos de qué se trata esta historia, va a ser casi, casi una misión imposible.